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Las 7 dimensiones de una vida plena: la dimensión emocional

  • Foto del escritor: Nacho Martín
    Nacho Martín
  • hace 16 horas
  • 3 min de lectura

¿Quién dirige realmente tu vida: tus emociones o tus decisiones?


No elegimos todas las circunstancias de nuestra vida, pero siempre podemos aprender a elegir la actitud con la que las afrontamos. – Nacho Martín

Hace unos días, durante una conversación de coaching, una persona me dijo algo que probablemente todos hemos pensado alguna vez.


-  Sé lo que debería hacer... pero no consigo hacerlo.


No era un problema de conocimientos. Sabía perfectamente cuál era la decisión correcta.

Tampoco era una falta de capacidad. Tenía la experiencia y los recursos necesarios.


Lo que realmente le impedía avanzar era algo mucho más profundo. Tenía miedo. Y, sin darse cuenta, había dejado que ese miedo empezara a decidir por ella.


Aquella conversación me recordó una idea que aparece, con diferentes matices, en tres autores que admiro profundamente.


Tony Robbins afirma que la calidad de nuestra vida depende de la calidad de nuestro estado emocional. Cuando aprendemos a cambiar nuestro estado, cambian también nuestras decisiones y nuestros resultados.


Stephen R. Covey nos recuerda que entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. Un espacio pequeño, casi imperceptible en ocasiones, pero decisivo. Es ahí donde reside nuestra libertad para elegir.


Y Viktor Frankl llevó esa reflexión todavía más lejos. Después de sobrevivir a uno de los mayores horrores de la historia – los campos de concentración nazis –, escribió que la última libertad del ser humano consiste precisamente en elegir la actitud con la que responde a cualquier circunstancia.


Tres autores. Tres experiencias muy diferentes. Una misma conclusión. Las emociones influyen en nuestras decisiones, pero no deberían gobernarlas.


La dimensión emocional - Foto creada con la IA de wix.com
La dimensión emocional - Foto creada con la IA de wix.com

Emociones positivas y emociones negativas


Durante mucho tiempo hemos aprendido a clasificar las emociones como positivas o negativas.


La alegría parece bienvenida. El miedo, la tristeza o la frustración parecen emociones que deberíamos evitar. Sin embargo, creo que todas ellas cumplen una función.


El miedo nos invita a protegernos. La tristeza nos ayuda a aceptar las pérdidas. La ira puede alertarnos de que se ha cruzado un límite importante para nosotros.


Las emociones no son el problema. El problema aparece cuando dejamos de escucharlas para empezar a obedecerlas.


Gestionar nuestras emociones no significa reprimirlas. Tampoco consiste en fingir que todo va bien. Significa reconocer lo que sentimos, comprender por qué lo sentimos y decidir conscientemente cómo queremos actuar.


Porque una emoción dura unos instantes. Una decisión puede cambiar una vida.


Por eso creo que la dimensión emocional ocupa el primer lugar entre las siete dimensiones de una vida plena. Sin equilibrio emocional resulta muy difícil construir relaciones sanas. También cuesta gestionar el tiempo con serenidad, tomar buenas decisiones financieras o descubrir nuestro propósito. Todo empieza en nuestro mundo interior.


Las 7 dimensiones de una vida plena - Autor: Nacho Martín
Las 7 dimensiones de una vida plena - Autor: Nacho Martín


Me gusta imaginar las emociones como el viento. No podemos decidir cuándo aparecerá una tormenta. Pero sí podemos aprender a orientar las velas de nuestro velero.


Y, muchas veces, eso marca toda la diferencia entre dejarnos arrastrar por las circunstancias o dirigir el rumbo de nuestra vida.


Un pequeño ejercicio


Hoy te propongo detenerte cinco minutos. Piensa en una situación que te preocupe en este momento.


Después escribe tres respuestas a estas tres preguntas:

  • ¿Qué ha ocurrido realmente? 

  • ¿Qué emoción está despertando en mí? 

  • ¿Cómo quiero responder desde la persona que deseo ser, y no solo desde lo que siento? 


Quizá descubras que entre la emoción y la respuesta existe mucho más espacio del que imaginabas. Y precisamente ahí comienza la libertad.


Porque una vida plena no consiste en no sentir miedo. Consiste en que el miedo deje de decidir por nosotros.


Y tú…


¿Qué emoción está influyendo hoy más en tus decisiones?

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