• Nacho Martín

¿Cuál es la fórmula de la felicidad duradera?

Actualizado: jul 22

Según la Real Academia Española de la Lengua, la felicidad se define como un estado de grata satisfacción espiritual y física.


En este post vamos a reflexionar sobre la felicidad. Para ello, deberemos hacernos diversas preguntas;

  • ¿Qué nos hace felices?

  • Si nos sentimos razonablemente felices, ¿se puede ser más feliz todavía?

Para dar respuesta a estas dos preguntas, primero debemos tener claro qué tipos de felicidad existen y qué nos produce felicidad.



1. Felicidad momentánea y felicidad duradera


En función de la duración y la permanencia en el tiempo de este estado de ánimo, podemos hablar de felicidad momentánea o felicidad duradera.


La felicidad momentánea se refiere al placer de tomarse una cerveza bien fría en un chiringuito de playa de un soleado día de verano o la sensación de júbilo cuando tu equipo de fútbol le mete un gol al equipo contrario. La felicidad momentánea es puntual, de breve duración. Está muy relacionada con la alegría y otras emociones positivas y se puede incrementar de diferentes formas y a gusto de cada uno. Nos produce felicidad el ver una película de risa, jugar un partido de tenis, abrazar a tus hijos o saborear un pastel de chocolate.

La felicidad duradera es un rasgo denominado también afectividad positiva. Es un estado de ánimo más permanente y estable en el tiempo que la felicidad momentánea. Está más relacionada con el bienestar subjetivo, con sentirse uno bien durante todo el año, con un estado interior de satisfacción permanente. Es una felicidad que engloba muchos aspectos de nuestra vida, de nuestra forma de pensar y sentir, de lo que nos rodea, de lo que nos gusta hacer.


Ambas felicidades no están directamente relacionadas. Si eres feliz (de forma duradera) seguro que tienes instantes de alegría o felicidad momentánea. Sin embargo, que seas feliz en un instante, no quiere decir que seas feliz en tu vida.

En una entrevista, el psiquiatra y profesor español Luis Rojas Marcos definía la Felicidad como:

"El sentimiento positivo, estable y placentero que no depende de un momento dado ni de un hecho determinado, sino que se trata de un estado de ánimo que suele acompañar a la idea de que vivir, merece la pena."

El gurú de la Felicidad Tal Ben-Shahar nos decía que:

"La felicidad yace en la intersección entre el placer y el sentido. Ya sea en el trabajo o en casa, el objetivo es participar en actividades que sean al mismo tiempo personalmente significativas y agradables".

Así pues, nos hace feliz el realizar actividades que nos llenen de gozo y nos conduzcan en la dirección correcta de aquello que verdaderamente nos motiva a hacerlas y a tomar decisiones en nuestra vida. Placer y sentido o propósito.


2. La fórmula de la Felicidad duradera


En el apartado anterior hemos aprendido qué es la Felicidad y qué nos puede hacer más felices. Ahora vamos a conocer cuáles son los componentes de la Felicidad. Martin Seligman, el padre de la Psicología positiva, define en su libro "La auténtica felicidad" la fórmula de la Felicidad duradera. Esta fórmula se compone de la suma de nuestra herencia genética, de nuestras circunstancias y de nuestras acciones voluntarias.


La podemos expresar de la siguiente manera:


F = R + C + V


la Felicidad duradera, R es el rango base de felicidad de las características con las que nacemos, C son las circunstancias que nos rodean y V las acciones o circunstancias que dependen de nuestra voluntad.


El rango base o valor de referencia de la felicidad (R) viene dado por nuestros genes y se refiere a la afectividad positiva de una persona. Nuestra genética determina nuestro género, nuestra raza, nuestra apariencia física y nuestro temperamento. Todas estas cualidades determinan nuestro patrón de pensamientos, sentimientos y nuestra actitud ante lo que nos sucede. Esta variable de la ecuación explica hasta un 50% de la felicidad de una persona. Lo importante aquí es seas consciente que si bien una parte de tu felicidad es heredada, tú puedes gestionar una parte muy importante del porcentaje restante de la ecuación de la felicidad auténtica.


Además, que seas una persona con buena apariencia física, extrovertida, sociable y un temperamento positivo no quiere decir que tengas un nivel alto de felicidad. Jaques Normand, un escritor francés que vivió entre los siglos XIX i XX, dijo:

"Tener todo para ser feliz no es en manera alguna, razón para serlo."

Las circunstancias (C) que nos rodean se refieren a nuestro entorno vital (estado civil, nacionalidad, nivel socio-económico, ocupación o situación laboral, edad, localidad donde vivimos, etc.) y a nuestra experiencia vivida ante situaciones problemáticas o traumáticas. Actúan como un termostato que se va regulando. Si te tocase la lotería, experimentarías un aumento de felicidad durante un tiempo determinado, pero pasado éste, volverías a tu rango base. Si tuvieras un accidente de circulación y resultaras herido, seguramente tu nivel de felicidad disminuiría durante un tiempo y luego también volvería a tu rango base.


Estas circunstancias vitales sólo determinan aproximadamente un 10% de nuestra felicidad duradera. Tendemos a pensar que este componente debería ser mayor en la ecuación. Se debe a que cualquier cambio en nuestras circunstancias tiene un efecto inmediato en el bienestar o malestar de las personas. Benjamin Disraeli, un famoso político y escritor británico del siglo XIX nos decía:

"La fortuna, el éxito, la gloria o el poder pueden aumentar la felicidad, pero no darla."

Por último, el tercer componente de la ecuación de la felicidad duradera son los actos voluntarios (V). Son aquellas acciones que tú realmente decides hacer porque tú quieres hacerlas. Es aquello que tú voluntariamente haces con tu vida.


El 40%. Repito, el 40% de nuestra felicidad duradera depende de nuestros actos, decisiones y comportamientos. Hacer las cosas que realmente queremos hacer en la vida y, sobre todo, disfrutar de ellas tienen un papel determinante en nuestro nivel de felicidad. El filósofo Jean Paul Sartre decía:

"La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace."

3. ¿Qué puedes hacer para ser más feliz?


Una vez vistos los componentes de la fórmula de la Felicidad auténtica - la duradera - podemos responder afirmativamente a la pregunta de si se puede ser más feliz. Sí, se puede ser más feliz actuando de forma voluntaria, sobre lo que decidimos hacer con nuestra vida. La Felicidad depende de nosotros mismos en gran medida. Tal Ben-Shahar nos propone seis acciones que pueden tener un efecto significativo en nuestra felicidad y satisfacción con la vida:


1. Aceptar que eres un ser humano y que a veces tienes sentimientos negativos. Experimentarlos también te abre a los sentimientos positivos.


2. Simplificar. Hacer menos y no más. No trates de meter y meter más cosas en tu tiempo ya que acabarás pagando un alto precio. El día tiene sólo 24 horas. Prioriza lo importante.


3. Hacer cosas que te causen placer y den sentido a tu vida. Fluir. Es decir, hacer aquellas cosas que signifiquen un reto para ti y que te apasionen al mismo tiempo. Establece un equilibrio entre tus habilidades y los desafíos que decides afrontar.


4. Relacionarse. Pasar el tiempo con tu familia, tus amigos, con la gente que te importa y que se preocupa por ti.


5. Conectar tu cuerpo con tu mente. Hacer ejercicio y meditación regularmente. Huye del sedentarismo.


6. Enfocarse en lo positivo y dar importancia a la gratitud. Cultiva el hábito de la gratitud y de la tolerancia. Valora lo que tienes y disfruta de ello. Ten siempre una actitud positiva.


Y ahora decide: ¿Qué vas a hacer tú para ser feliz en tu vida?





Nota: Este post es una nueva versión de la entrada escrita por Nacho Martín en el Blog Liderazgo y coaching - "¿Cuál es la fórmula de la felicidad?" el 10 de Abril de 2014.


Créditos foto: Freepick.com


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