Las 7 dimensiones de una vida plena: la dimensión de la salud y la energía
- Nacho Martín

- hace 1 día
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¿Cómo puedes construir una gran vida si no cuidas la energía que la hace posible?
"La vida no nos pide estar siempre ocupados. Nos pide tener la energía suficiente para vivir aquello que realmente importa." – Nacho Martín
Durante mucho tiempo pensé que el recurso más valioso que tenía era el tiempo.
Con los años descubrí que estaba equivocado. Todos disponemos de las mismas 24 horas cada día. Sin embargo, no todos vivimos esas horas con la misma energía.
Hay días en los que todo parece fluir. Afrontamos los problemas con serenidad, pensamos con claridad y disfrutamos de las personas que nos rodean. Y hay otros en los que cualquier pequeño contratiempo parece convertirse en una montaña.
Solemos atribuir esa diferencia a las circunstancias. Pero, con frecuencia, las circunstancias apenas han cambiado. Lo que ha cambiado es nuestra energía.
Con el paso de los años he llegado a una conclusión sencilla: no vivimos según el tiempo del que disponemos, sino según la energía con la que afrontamos ese tiempo vivido.
Quizá por eso muchas personas organizan perfectamente su agenda y, sin embargo, terminan el día agotadas, enfadadas, con la sensación de no haber disfrutado de nada.
Gestionar el tiempo es importante. Pero antes debemos aprender a gestionar nuestra energía.

Tony Robbins, en su libro “Poder sin límites” insiste en una idea que puede parecer evidente, aunque pocas veces le prestamos la atención que merece: nuestra fisiología influye en nuestro estado mental y emocional.
La forma en que usamos nuestro cuerpo –cómo respiramos, descansamos, nos alimentamos o nos movemos– condiciona nuestra capacidad para pensar con claridad, tomar buenas decisiones y relacionarnos con los demás.
Nuestro estado físico no solo refleja cómo vivimos. También determina, en buena medida, la forma en que vivimos.
Stephen R. Covey utilizó otra idea que siempre me ha parecido especialmente acertada. La llamó el hábito de "afilar la sierra".
Si nuestra energía física condiciona nuestra claridad mental, como señala Robbins, entonces cuidar de nosotros mismos no es una pausa improductiva, sino una inversión necesaria. Covey nos recuerda en “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” que dedicar tiempo a renovarnos no es detenerse; es prepararnos para seguir avanzando con más equilibrio, lucidez y propósito.
Creo que todos hemos experimentado esa realidad alguna vez. Cuando descansamos bien, somos más pacientes. Cuando cuidamos nuestra alimentación, pensamos con mayor claridad. Cuando hacemos ejercicio, recuperamos energía, creatividad y optimismo. No se trata únicamente de salud. Se trata de calidad de vida.
Vivimos en una cultura que admira a las personas permanentemente ocupadas. Respondemos mensajes en el teléfono móvil mientras caminamos. Comemos en 10 minutos. Dormimos menos de lo que necesitamos. Y terminamos confundiendo el cansancio con el compromiso.
Sin embargo, cuidar de nuestra energía no significa hacer menos. Significa vivir mejor. Porque resulta muy difícil gestionar nuestras emociones cuando estamos agotados.
También cuesta construir relaciones de confianza, encontrar nuestro propósito o contribuir al bienestar de los demás si apenas nos quedan fuerzas para sostener nuestro propio día.
Por eso prefiero hablar de la dimensión de la salud y la energía. No porque aspiremos a tener un cuerpo perfecto. Sino porque necesitamos la energía suficiente para vivir plenamente aquello que realmente importa.
Viktor Frankl escribió en “El hombre en busca de sentido” que quien tiene un porqué puede soportar casi cualquier cómo. Yo añadiría una reflexión complementaria. Quien cuida su energía dispone de más recursos para hacer realidad ese porqué.
La salud no es el destino. Es el vehículo que nos permite recorrer el camino. Y la energía es el combustible que hace posible una vida plena.
Un pequeño ejercicio
Hoy te vuelvo a proponer que te detengas unos minutos. No para hacer más. Sino para observar.
Pregúntate con sinceridad:
¿Qué actividad me llena de energía?
¿Qué hábito me la está quitando?
¿Qué pequeño cambio puedo hacer esta semana para cuidar mejor de mí?
No intentes transformar toda tu vida de una vez. Empieza por un solo hábito.
A veces, los grandes cambios comienzan con un paseo. Con una noche de descanso reparador. O con la decisión de apagar el teléfono móvil una hora antes de dormir.
Porque cuidar de uno mismo no es un acto de egoísmo. Es una forma de respetar la vida que queremos construir. Y también a las personas con las que queremos compartirla.
Porque una vida plena no depende solo del tiempo que vivimos. Depende de la energía con la que decidimos vivir cada uno de esos días.
Y tú…
¿Qué hábito podrías cambiar hoy para recuperar la energía que necesitas para vivir la vida que deseas?




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